Digamos que mi vida no ha sido color de rosa, pero tampoco gris. Pongámosle multicolor. Tuve una infancia llena de magia y delirio. Arte, creatividad, música, filosofía,libros, gatos, encuentros y conversación. Me faltaron otras cosas “normales”, entre otras cosas: horarios, orden, rutinas… tal vez un poco de estabilidad. Pero por alguna razón en mi corazón nada se compara a la sensación de felicidad de esa época.

La felicidad se quedó allá.

Me tocó el dolor, la desilusión y la soledad y seguí adelante a costa de no sentir. De a poquito casi que se pasó. Pero me pegó de nuevo y más fuerte. Tuve hasta un poquito de ganas de no vivir, pero me quedé. Tener una hija era una razón más que suficiente para querer seguir adelante. Y seguí y seguí… y la vida ha sido generosa conmigo. Pero algo se quedó trancado. Aiti me dijo una vez cuando era chiquita: “siento que me falta algo y no se que es”. Yo siento lo mismo.

Pero hay veces en que la felicidad me encuentra a mí. Hay veces que me encuentra en los lugares más insospechados. Con los pies en el agua caminando por la orilla de noche por la playa. Haciendo ejercicio en la rambla en familia y cargándome de endorfinas. Viendo a Mateo tener amigos fugaces, de esos que se hacen alrededor de una pelota y se disfrutan como si fueran de y para toda la vida. Sentados en un parador mirando el mar. Viendo la luz de la luna que entra por la ventana de mi cuarto. Escuchando baladas setenteras y ochenteras en la radio con Edu.

Y entonces reacciono: ESTOY VIVA!!! Y corro a escribir este divague a las 2 de la mañana. Me siento feliz.




12 comentarios

  1. Espero, de corazón que no vuelvas a tener esa sensación y que si asoma, tengas la fortaleza para recordar todo lo que tenés ahora, que en ese momento que vos asociás con la felicidad todavía no había llegado.
    Beso enorme, Su!

  2. Que bellas palabras!! tu "divague" es precioso. Y esto es porque en la vida siempre nos tocan momentos buenos y otros no tanto. Momentos que duran para siempre en nuestra memoria y otros que quisieramos olvidar, que nos duelen y tiran abajo. Pero aunque estos ultimos momentos existan, me parece hermoso poder concentrarse en los primeros, darse cuenta de que hay pequeñas cosas que nos hacen bien y nos dan fuerza para seguir adelante. Y que nos vuelven a dar las ganas de gritar ¡estoy viva!.. y eso es mágico!!
    Gracias por este post..
    Que tengas unas hermosas navidades.. beso

  3. No viene mal volver un poco a la infancia, y en ese sentido los chicos ayudan mucho, más allá de las circunstancias la alegría de la infancia es distinta y es bueno contagiarse un poco.
    Beso y feliz Navidad!

  4. Susana… así es la vida…hay que atesorar los momentos buenos, para que nos den fuerza para sobrellevar los malos…
    así que te deseo lo mejor, para ti y los tuyos…y ojala puedas borrar de tu corazón la tristeza del pasado…
    un abrazo

  5. Después de leerte me quedaron dos cosas:
    – reconocerme en el interrogante de Aiti, "Siento que me falta algo, y no se qué es", quién no ha estado en ese lugar? para finalmente reflexionar en lo sabios que son los chicos y como no deberiamos perder nunca ese costado.

    – Terminé de leerte y recordé el cuento del Principito. Ese viaje introspectivo que al estar rodeado de amor desemboca en "estoy viva" y alivia el alma. Y si, la felicidad está en las cosas intangibles, las simples, las que nadie nos puede robar 🙂

    Bueno ahora me divagué yo… jejeje

    Beso

  6. Me ha encantado tu reflexión ,preciosa ,cuando tengo momentos malos, pienso en los buenos y me ayuda a superarlos.
    Pienso que haay que sacar de todo algo bueno, para coger impulso.Su, te deseo una Feliz Navidad ,disfruta del maravilloso verano de tu pais y espero que nos sigamos al Año que viene , feliz 2013 !!!!!!!!!!!!.Un besazo.ANA

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